México, DF 27 de Septiembre 2013.-Desde la tribuna del Senado, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, anunció cuatro ajustes al proyecto de reforma hacendaria, para evitar lesiones a la clase media y reforzar las medidas que buscan terminar con la evasión fiscal y el abuso de grandes empresas, incluidas transnacionales, a las que llegan los beneficios presupuestales que fueron diseñados para los pequeños empresarios.
El primero es para dejar claro que el 16% de IVA a la venta-compra de casas no aplicará a las viviendas de interés social, y el segundo para que su aplicación a importaciones temporales no lesionen las verdaderas maquiladoras y sí inhiba la evasión, la simulación y la competencia desleal.
La tercera se refiere al rediseño del IVA en colegiaturas para que no se lesione la economía de las familias que necesitan el apoyo del Estado mexicano, y el cuarto en precisiones para que el aumento de la tasa de ISR de 21% a 30% o 32%, así como la eliminación de la deducción inmediata de las inversiones para el sector del campo no dañe a los pequeños productores, pero sí deje de ser el mecanismo que usan grandes productores y transnacionales para evadir impuestos.
“El dinero de los mexicanos no puede destinarse a beneficiar a los grandes contribuyentes, particularmente transnacionales, y que se dedique a otros rubros de la actividad económica, se dedique a los productos alimenticios o a otros rubros de la actividad económica”, precisó el titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
Aunque panistas y petistas le pidieron que la SHCP dé marcha atrás al aumento del IVA en la frontera de 11% a 16%, Luis Videgaray advirtió que se mantendrá, porque no beneficia a los consumidores.
“Uno esperaría que los precios fueran aproximadamente cinco por ciento más bajos en la frontera que en el resto del país. Desafortunadamente no es el caso; de hecho, según las últimas cifras del Banco de México, el nivel de precios es 3.6 más alto en la zona fronteriza que en el resto del país, y hay artículos y servicios que son francamente más caros, desde el precio de una batería de cocina, en una tienda departamental, hasta cuánto cuesta el servicio de telefonía.
“Entonces, ¿quién se está llevando este beneficio fiscal? No son los habitantes de la frontera, no son los consumidores, no son las familias, son las grandes empresas comerciales; son los proveedores de servicios, que son grandes contribuyentes, que a través de este beneficio lo están absorbiendo para sí y no para las familias de la frontera”, detalló el funcionario a una pregunta del petista Marco Antonio Blásquez.
Moderados por el presidente de la Mesa Directiva, Raúl Cervantes, los senadores de todos los partidos sostuvieron un diálogo fluido con Luis Videgaray, porque el formato fue pregunta-respuesta y réplica de legisladores, lo cual ordenó el debate.
Momentos antes, cada fuerza política fijó su posición. Manuel Bartlett, coordinador de los senadores del PT, reprochó a Videgaray que la glosa del Informe la convirtiera en la presentación de una reforma hacendaria “regresiva”; el perredista Armando Ríos Piter le criticó el escaso crecimiento, que este año no llegará ni al uno por ciento, lo que calificó como producto de diversas decisiones erráticas.
Pero fue el panista Ernesto Cordero, ex secretario de Hacienda, quien generó la polémica. Aseguró que el gobierno de Felipe Calderón le dejó al PRI un legado de economía sólida que la administración actual destruyó en sólo diez meses.
Criticó a Videgaray por ser “demasiado optimista” y pensar que la economía crecerá 1.8% este año, porque “no va a crecer ni en uno por ciento”. Además, calificó al gobierno priista de “voraz”, por querer más impuestos, más deuda y no saber, dijo, para qué los va a usar.
Habló de la bonanza panista y del trabajo que se hizo para convertir a México en la única nación emergente con tasas de crecimiento en medio de la crisis mundial, lo cual le fue reconocido a nivel internacional, porque, dijo, había empleo, producción y estabilidad.
Le adelantó que si no cambia la reforma hacendaria en todos los puntos que exige el PAN, porque sostuvo que su diseño generará mayor recesión en el país, los senadores de este partido votarán en contra de ella.
De inmediato, el priista Francisco Yunes aseguró que el único legado que dejó el gobierno de Felipe Calderón fue “muerte, pobreza y desolación”.
“De qué sirve la estabilidad económica, de qué sirve el crecimiento económico, si la pobreza crece como creció en los últimos seis años, cuando cerca de la mitad de la población, lamentablemente en medio de las cifras extraordinariamente consolidadas y fuertes de la economía, padecía hambre, miseria, desolación”, recalcó.









